De lo chafa y lo original ... anécdotas
HE MAN 1985-87
De alguna forma puedo decir que las limitaciones económicas se transforman en un gran estímulo para la creatividad, cuestión que más adelante se transforma en lo que hoy conocemos como imitación ó en términos contemporáneos “piratería”. Pues en los años 80s debido al aislamiento y al silencio tácito en el que vivía Guatemala presa de regimenes militares, el acceso a productos importados era un lujo que solamente los que tenían mucha plata podían costear…este era el caso de los juguetes…y específicamente del monigote imagen fascista del hombre ario HE MAN (ji man en español). Resulta que a todos los niños que vivíamos en la cuadra ni siquiera nos había cruzado por la mente que el personaje de las caricaturas en realidad era un muñeco que vivía en un castillo que se llamaba “grey skull” (greiscol en español) y que además era de plástico y poseía todos los accesorios presentados en todos y cada uno de los capítulos de su serie.
No sabíamos nada de esto hasta que un día asomó el niño “mimado” de la cuadra, el que su papá tenía acceso al comisariato del Ejército, que su mamá fumaba y además era muy guapa, que tenía su cuarto lleno de camiones Tonka y su hermana una inmensa colección de barbies,. Pues este niño asomó con Jiman y la pantera púrpura que siempre lo acompañaba “battle cat”… el hecho causó una envidia sin igual entre todos los niños, especialmente cuando nos dábamos cuenta que nuestros juegos baratos jamás podrían compararse a estas creaciones de plástico fruto de una industria diferente a lo que podríamos llamar, el plástico nacional.
…conjeturamos por un tiempo hasta que decidimos dejarnos vencer…era imposible que nuestros juegos sobrepasaran a Jiman…por lo que decidimos, en “consenso” no incluir al dueño de Jiman en los juegos de béisbol que emulaban la Serie Mundial, que por cierto ese año ganaron los Mets de New York contra los Medias Blancas de Boston (jamás ganaba nuestro equipo favorito)…
Así andaban las cosas hasta que uno de los niños de la cuadra, el que su papá tenía la chispa de la imitación, apareció con otro Jiman. A primera vista resultaba muy similar, pero después de un análisis de milésimas de segundo se podía ver que era diferente al del muñeco propiedad del “Mimado” éste tenía pelo negro, en vez de espada un hacha y lo peor de todo… no se le movían las piernas.
Cuando lo presentó hubo emoción entre varios de nosotros aunque las limitaciones motrices del muñeco intuitivamente nos cuestionaban…había algo extraño en el muñeco pero realmente no sabíamos qué era…es decir, aún no habíamos generado el término “pirata”, “chafa” etc.
Pero en fin, lo aceptamos no muy convencidos y aún no nos sentíamos seguros de ponerlo frente a frente con el Jiman del “mimado”. Nuestro amigo percibió la negativa velada, por lo que con lágrimas le expuso a su papá lo infeliz que lo hacía la parálisis de su muñeco…una vez más, la aptitud chapucera del papá se puso de manifiesto y diseño una solución ingeniosa:
A la altura de la ingle, hizo dos cortes verticales para separar las piernas de Jiman (para fines de éste relato lo llamaremos Germán). Para unirlas de nuevo a la cadera le instalo dos tornillos a los lados para que las piernas dieran vueltas. Obviamente que era una operación traumática, los cortes fueron hechos con una sierra y los hoyos para los tornillos con un clavo al rojo vivo. Sin embargo, para que no se viera el plástico quemado la mamá de nuestro amiguito se unió a la cruzada y diseñó y fabricó una pantaloneta de tela roja para el muñeco.
Los detalles del tornillo y las quemadas de plástico solo yo pude verlos cuando un día mi amigo dejó olvidado unos segundos a Germán mientras tomaba chocolate que la mamá le había preparado. (Siempre la señora hacía un chocolate bien rico, lo único es que siempre salía una raja de canela en la taza)
Mientras todo esto sucedía, por azares del destino, encontramos la fuente de los muñecos inválidos y por supuesto, todos pudimos adquirir uno, los vendían en la Despensa Familiar…(lugar en el que hasta hoy todos nos preguntamos porqué no dan bolsa y encima el jamón siempre está a 6 horas de descomponerse)…compramos pero no dijimos nada al Mimado pues en silencio estábamos urdiendo una conspiración contra el capitalismo…generamos una red de solidaridad y secreto…comprábamos nuestros muñecos tiesos y se los dábamos al papá de nuestro amigo que había perfeccionado el arte del chapuz y en sus últimas reparaciones había alcanzado un toque magistral, incluso descubrió cómo hacer la operación invisible…
Así, un día, todos preparados salimos con nuestros muñecos escondidos a enseñárselos al Mimado, quien después de haber sido excluido de todos los juegos y haber sufrido el destierro en carne propia había preparado una contra estrategia para neutralizarnos en el acto:
Al ver nuestros Germanes el mimado sonrió desdeñosamente y nos dijo: ah! ¿Todavía juegan eso?...entró al garage de su casa y salió de nuevo, con un paquete gigantesco del que solo sobresalía una moña grande, extrajo algo que nos dejó atónitos…el Mimado nos dijo “ahora tengo una BMX…”
